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Tenemos otro
hallazgo para nuestros amables
lectores. Se trata de una
auténtica esperanza de cura a
cientos de males físicos y
emocionales. Son los productos
biomagnéticos.
Dichos
productos fueron creados por el
ingeniero químico Javier Rescalvo
Ortega, quien ataviado con chaleco
gris y corbata de bolitas -grata e
impecable presencia- responde a
las preguntas.
¿Cómo se inició
en el campo de la biomagnética?
«Desde el año
de 1982, aproximadamente me empecé
a interesar en las propiedades
curativas de los imanes y en las
funciones que ejercen sobre el
organismo. Si usted sitúa un imán
junto a un ser vivo -por ejemplo
una planta o algún animal- ocurre
que las moléculas de agua se
polarizan aún más y esto
incrementa su grado de actividad a
nivel electrónico. Es decir que,
en presencia del aire ambiente, el
oxígeno se integra, a su vez, de
modo más eficaz al organismo
viviente.
Con ello se
consigue una notable mejoría en
las reacciones de tipo bioquímico.
Ejemplo, la molécula de trifosfato
de adenosina (TPA), la más rica en
energía formada en el organismo
humano. Ahora bien, para liberar
esa misma energía, habrá que
desprender los grupos fosfato,
oxidándolos más, con lo que como
dijimos, se libera la tan benéfica
energía requerida para el pleno
funcionamiento orgánico. Todo eso
se lleva a cabo en presencia de
oxígeno y se traduce naturalmente
en bienestar, salud, ánimo y por
supuesto en una gran energía
encaminada a la realización de
trabajo físico e intelectual».
Esto, ¿sería
útil por ejemplo en casos de
depresión mayor?
«Por supuesto.
Es indispensable que con ello va
haber una reacción favorable,
puesto que con el apoyo de estos
elementos mejoraremos de manera
sensible la comunicación de los
neurotransmisores».
Y al mejorar la
función de los neurotransmisores,
¿mejora la lucidez?
Claro, porque
se induce un buen funcionamiento
de todo el sistema endocrino.
Estamos hablando de glándulas como
la hipófisis, la tiroides, las
suprarrenales, cuyas condiciones
buenas o malas, repercuten en
todos los sistemas corporales, en
el bienestar y en la salud, así
como en la actitud hacia la vida
... ¡¡y esto es altamente
positivo!!»
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¿Usted fabrica
personalmente los productos
biomagnéticos?
«Así es. Pero
antes de fabricarlos, tuve que
realizar cuidadosas
investigaciones acerca de la
autonomía y fisiología humana en
todos sus estratos. Así mismo,
tuve que hacer adecuaciones de los
campos magnéticos, intensidades y
ubicaciones sobre los puntos
clave, es decir, sobre las áreas
afectadas o puntos energéticos. En
seguida procedí a la creación de
los diseños de las aplicaciones
biomagnéticas».
¿Cuáles son
estas aplicaciones?
Bueno, tenemos
un cinturón, una cuellera, un
antifaz, rodillera, plantillas,
tobilleras, aplicación para el
páncreas, hombrera y una gorra
magnética para la calvicie».
¿Hay indicios
de éxito de estos productos?
«Seguro. Cuento
con infinidad de cartas
testimoniales en las que los
usuarios manifiestan contundentes
mejorías en casos de insomnio,
depresión, artritis reumatoide,
colitis ulcerativa, deficiencia de
oxigenación en post-parto y
evitación de daños al producto,
bronquitis, cálculos en los
riñones, embolias, circulación
sanguínea, dispepsia, indigestión,
fracturas, frigidez e impotencia,
gota, hemorroides, hipertensión,
derrames y dolores oculares,
deficiencia del páncreas,
prostatitis, problemas de
infertilidad en la pareja, estrés,
eliminación de grasas y lípidos,
diabetes, várices, etc».
Aquí, ¿no
caemos en los terrenos de la
charlatanería y autosugestión?
«No, de ninguna
manera. Por una parte, cuento con
testimoniales escritos de cientos
de pacientes sanados. Por otra, de
manera práctica, con la celda
alotrópica y su notable desempeño
de oxigenación. En ella, se
demuestra sin lugar a dudas y de
un modo científico, la oxigenación
propiciada por los campos
magnéticos que modifican la
calidad y el sabor del agua
introducida en la celda. Mi
inquietud es precisamente que las
aplicaciones de tipo biomagnético
se hagan de manera adecuada,
siempre sustentada por la
investigación científica. Si en lo
sucesivo, esto se desarrolla por
otras personas, adelante, pero que
se efectúe con conocimientos de
causa».
Excelsior
Enero 1999
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